Con el término brecha digital se suele hacer referencia a las diferencias socioeconómicas que existen entre personas, comunidades o países que tienen fácil acceso a Internet y otras que no lo tienen. Esto está generando unas desigualdades importantes en el acceso a la información, tan importante en la sociedad actual del siglo XXI (denominada ya como sociedad del conocimiento) en la que las TIC son una herramienta fundamental.Pero también se habla de brecha digital al referirse a la diferencia que existe entre padres e hijos (o entre abuelos y nietos) en el nivel de alfabetización tecnológica.
Está claro que nuestros niños y jóvenes de hoy en día son nativos digitales,
han nacido en una sociedad informatizada y ven el ordenador con la misma naturalidad que cualquier otro electrodoméstico de nuestro hogar. Por su parte, muchos adultos se consideran o comportan como inmigrantes digitales, que han nacido en otra época en la que no existían los ordenadores (ni las videoconsolas, ni los teléfonos móviles...) y todavía ven estos artilugios como algo extraño que no saben manejar.Recuerdo una conversación con una madre de un alumno de bachillerato que me decía:
"Maldita sea la hora en que le compramos el ordenador. Nos dijeron que le vendría muy bien para sus estudios pero lo único que hace es jugar y estar conectado al messenger".
Por otro lado, en Andalucía los centros TIC tenemos una plataforma educativa con un aula virtual a la que sólo pueden acceder los alumnos desde el centro. La excusa de por qué se ha tomado esa decisión (política) es por no agrandar la brecha digital.
Y yo me pregunto, ¿el darle la posibilidad a los alumnos de que accedan desde casa a recursos educativos es agrandar la brecha digital?
Es más, si no fomentamos su uso educativo en casa, nuestros alumnos siempre estarán usándolos para jugar y para el messenger, como decía esta madre.
El que tiene interés se buscará un ordenador si no tiene en su casa, porque ahora contamos con bibliotecas públicas que tienen ordenadores, centros educativos abiertos por las tardes...
Siempre ha habido alumnos que tienen en casa enciclopedias y libros, y otros que no. Pero una sociedad democrática que intenta disminuir esas diferencias lo que debe hacer es facilitar unas políticas a los ciudadanos para que aquellos que tienen menos recursos puedan tener acceso a esos libros y disfruten de becas para sus estudios.
Pues con los ordenadores pasa lo mismo. El gobierno debe favorecer el acceso a la información y a las TIC para que aquellos que menos posibilidades tengan no encuentren problemas para tener acceso a ellas. Pero no frenando a los que tienen posibilidades, sino dando posibilidades al que no las tiene. Así es como se podría disminuir la brecha digital.

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